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El helado es un
producto
delicado compuesto por diversos ingredientes, algunos de los cuales tienen un
rol importante.
Estos pueden
agruparse en:
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Ingredientes
estructurales: grasa, azúcar, proteínas y aire.
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Ingredientes
aportadores de gusto, reales y propios ingredientes gustativos: cacao,
vainilla, almendra, fruta fresca, etc.
El helado en su forma física final
está constituido por un compuesto congelado que contiene:
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Una solución
azucarada concentrada.
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Una emulsión
formada por grasa y proteína.
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Una fase dispersa
de aire.
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Y esto como hemos
dicho es un sistema delicado, pues si los tres componentes no están
perfectamente equilibrados entre sí, uno puede prevalecer sobre los otros y
desequilibrar el conjunto.
En realidad en el
helado recién elaborado, los diversos ingredientes están en cierto modo
bloqueados, es en el frío y con el transcurso del tiempo cuando se evidencian
los posibles defectos.
Equilibrio
entre los ingredientes
La calidad del
helado y su estabilidad térmica son en función del apropiado equilibrio entre
los ingredientes, del control, del proceso de elaboración y de las condiciones
de conservación.

La
calidad
El proceso clásico
prevé el mezclado y la pasteurización de los ingredientes hasta los 85°C; el
enfriamiento y la maduración a los 4°C por algunas horas (o puede ser de la
noche a la mañana) y la sucesiva congelación a -9/-10°C.
El proceso
innovativo y más avanzado del tipo integral, la maduración y prevé el
pasaje directo de la pasteurización a la congelación, con esto se obtiene
una economía de tiempo y energía, una mayor garantía de
seguridad higiénica-microbiológica y una calidad final equivalente a aquel
tradicional.
Las
materias primas
Son múltiples y
pueden reagruparse en aquellas que provienen de la leche (leche entera
líquida, crema, manteca, leche en polvo entera, leche condensada azucarada),
de grasas vegetales (aceite de coco, aceite de soja, etc.), de los azúcares
(sacarosa, dextrosa, glucosa, fructosa), de los ingredientes aromatizantes
(cacao, almendra, avellana, fruta, café, etc.), de los ingredientes
funcionales (aditivos, emulsionantes, estabilizantes, aromas).
El heladero aunque
sea muy experto en materia de formulación y de equilibrio de la receta, sí
trabaja con materias primas debe: seleccionar, comprar, almacenar y controlar
constantemente y asegurarse que el
estándar cualitativo
sea siempre respetado.
El productor de semielaborados
contribuye enormemente para que la calidad del producto sea siempre constante,
garantiza la disponibilidad inmediata del producto elaborado, aporta al artesano
ingredientes tecnológicamente avanzados, sugiere la utilización de metodológicas
y formulas alternativas, coopera para la superación de problemas técnicos que
puedan presentarse en el trabajo.
Los mismos
ingredientes si son preparados directamente en la heladería requieren la
selección tecnológica de los estabilizantes, de los aditivos, de los
emulsionantes y de su premezclado en forma
estándar. Tratándose de
ingredientes de los cuales la cantidad de utilización es mínima es necesario el
máximo cuidado en la preparación y la garantía que la distribución entre sí y al
interno de la mezcla sea constante (mientras la utilización de la base resuelve
todas estas problemáticas).
Los
semielaborados
Los semielaborados
ayudan al heladero a mejorar y simplificar la propia producción pero manteniendo
la máxima libertad de elección de base decidiendo la cantidad de grasas y
azúcares que prefiere tener, personalizando así el producto final, mejorando
ulteriormente la formula, por ejemplo, enriqueciéndola con crema o agregando
leche descremada, o puede ser integrándola con productos frescos (fruta, café,
etc.)
El semielaborado
es puesto a disposición del heladero para ayudarlo en su trabajo, a través de la
oferta de productos que sean el fruto de una cuidad y controlada mezcla de los
ingredientes fundamentales, que vienen propuestos en diversas formas y grados de
composición.
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